Llevar un diario personal nos ayuda a procesar nuestras experiencias y a reconocer lo bueno de la vida cotidiana que muchas veces pasamos por alto. Además de los beneficios emocionales, el acto físico de escribir también es bueno para el cerebro y favorece el aprendizaje y la memoria.
Usa las preguntas que aparecen a continuación para reflexionar sobre tus pensamientos y emociones mientras trabajas para tener más días buenos.
- Piensa en una pequeña acción reciente de un amigo, un ser querido o alguien de tu comunidad que te haya alegrado el día. ¿Por qué fue especial para ti?
- La atención plena y los momentos de quietud pueden mejorar la concentración y ayudarnos a cambiar de perspectiva. ¿De qué manera podrías crear un momento de pausa hoy para ti, tu familia, tus amigos, tus compañeros o tu comunidad?
- Desde la parte superior de la cabeza y hasta la punta de los pies, observa cómo se manifiestan en tu cuerpo los sentimientos de emoción, confianza y calma. ¿Puedes enumerar 5 sensaciones que te hayan sorprendido? Si necesitas ayuda para pensar en distintas emociones, usa esta lista de sentimientos.
- Pedir ayuda requiere coraje. ¿Qué le dirías a alguien que le cuesta pedir ayuda cuando más la necesita? ¿Alguna parte de este mensaje te resuena y sientes que se aplica a ti mismo?
- Elige 10 cosas que puedas escuchar, oler, ver o sentir a tu alrededor. Para cada una, piensa en algo por lo que estés agradecido. Por ejemplo: “Agradezco a las abejas por producir la miel de mi té”, “Valoro a mi hermana por regalarme este suéter tan cómodo”, “Agradezco al camionero que recoge la basura por mantener limpia nuestra comunidad”.
- Escribe una carta a tu “yo” del futuro, agradeciéndote por haber llegado a un nuevo día, mes o año. Celebra la resiliencia que crees que vas a reconocer en ti mismo. ¿Qué obstáculos crees que superarás entre el presente y ese momento futuro? ¿Qué crees que necesitarías escuchar para seguir adelante?
- Haz una lista para un “buen día”. Enumera 15 cosas que, si ocurriesen, harían que mañana fuera un buen día para ti. No te limites y no tengas miedo de disfrutar de las cosas simples o de soñar a lo grande. Luego, elige tres de esas respuestas de la lista y piensa en cómo puedes hacerlas realidad. ¿Puedes empezar a trabajar hoy mismo en alguna de estas metas para que se hagan realidad en tu futuro?
- Mantener la esperanza en momentos difíciles puede parecer imposible. Piensa en algún momento del pasado en el que la esperanza te haya ayudado a superar un miedo, una dificultad o un desafío. ¿Qué te motivó a seguir adelante? ¿Cómo se manifestó la esperanza en tu cuerpo, en tus relaciones con otros y en tus acciones? ¿Hay un pequeño destello de esperanza que quieras celebrar hoy?
- Tener días buenos implica una combinación de decisiones saludables, momento a momento. ¿Qué te ayuda a tomar las mejores decisiones para ti mismo a lo largo del día? Piensa en todos los aspectos de tu bienestar. ¿De qué manera tu rutina de sueño, tus vínculos saludables y tu actividad física podrían contribuir a tener un día más positivo?
Si te está resultando difícil tener días buenos, recuerda que hay ayuda disponible y que no tienes que pasar por esto a solas. Examina tu salud mental con una prueba gratuita, rápida y anónima en mhascreening.org.
