1. La primera regla para cuidar los problemas emocionales o de comportamiento de su hijo es que no hay reglas. La paternidad no viene con un manual y habrá que hacer muchos ensayos y errores hasta descubrir qué funciona mejor para ayudar a su hijo.

2. Cubrir los conceptos básicos. Antes de descartar el arrebato de su hijo como una falta de control, pregúntese si hay una explicación sencilla para lo que está sucediendo. ¿Tiene hambre o sed? ¿Tiene demasiado calor o frío? ¿Está sobreestimulado? ¿Durmió lo suficiente? ¿Se siente mal (por ejemplo, resfriado, alergias, dolor de cabeza, malestar estomacal)?

3. Elige tus batallas. Pregúntate si este comportamiento en particular te hace daño o si simplemente es molesto; probablemente no valga la pena discutir por ser molesto. Si discutes con tu hijo, resiste la tentación de levantar la voz. Sé directo y mantén tu postura.

4. El medio ambiente importa. Haz todo lo posible por crear un hogar con poco estrés, seguro y acogedor. Un hogar al estilo de "Mary Poppins" sería genial, pero seamos realistas. Si tú y tu pareja discuten, no se lo digan a los niños. Establece plazos razonables para las tareas del hogar. Felicita a tu hijo por las cosas que hace bien y hazle saber que lo quieres.

5. Fomentar la comunicación. Hazle saber a tu hijo que puede hablar contigo sobre sus pensamientos, sentimientos o situaciones difíciles que esté atravesando. Cuando se acerque a ti, escúchalo atentamente. Quizás no estés de acuerdo o no lo entiendas, pero debes aceptar que las dificultades que experimenta son muy reales para él. Piensa en las dificultades que tú mismo tuviste a su edad.

6. El tiempo lo es todo. En situaciones estresantes, dale algo de espacio a tu hijo y aborda los problemas más adelante, cuando haya recuperado el control sobre sí mismo; de lo contrario, básicamente estarás echando gasolina al fuego.

7. Crea calma. Un niño en crisis y fuera de control no puede confiar en la razón. Tu reacción instintiva puede ser entrar en pánico o ponerte en modo mamá/papá oso, pero él confía en ti para que lo ayudes a recuperar la calma y la estabilidad. Suaviza la voz y usa instrucciones cortas y claras: "Ven conmigo". "Siéntate". "Respira hondo". "Dime qué pasa".

8. Ayúdelos a ayudarse a sí mismos. Verificar Útil vs. dañino: maneras de gestionar las emocionesPara un análisis de maneras constructivas de gestionar los sentimientos. Es excelente para tu hijo a largo plazo y sus profesores también valorarán las habilidades de afrontamiento. Elogia los éxitos y aprovecha los fracasos como oportunidades de aprendizaje. Haz preguntas como: "¿Qué puedes hacer la próxima vez que te encuentres en esta situación?" o "¿Qué te hizo sentir mejor la última vez que te sentiste así?".

9. Aborda los pensamientos perturbadores. A veces, el cerebro nos juega malas pasadas. A todos nos ha pasado alguna vez por la cabeza algo inquietante o hemos asumido que alguien estaba enojado con nosotros cuando no era así. Desglosa los pensamientos problemáticos y devuelve a tu hijo a la realidad. Por ejemplo, si cree que ya no le cae bien un amigo, pregúntale por qué piensa eso y si su amigo hizo algo para que pensara así. O si le preocupa que vayas a sufrir un accidente de coche, recuérdale que conduces con cuidado al ir y volver del trabajo o la escuela todos los días y que tu coche tiene bolsas de aire para mantenerte seguro. Si parece haber un problema mayor de ansiedad o depresión, toma la Pantalla para padres en mhascreening.org para ver si necesita ayuda profesional.

10. Crea rutinas. Las rutinas brindan estabilidad a niños y adolescentes, especialmente a aquellos con ansiedad. Tenga en cuenta tanto la hora de acostarse como la mañana. La Fundación del Sueño recomienda dormir de 9 a 11 horas para niños de 6 a 13 años, y de 8 a 10 horas cada noche para adolescentes de 14 a 17 años. Asegúrese de que su rutina matutina incluya un desayuno saludable y bajo en azúcar, que evita que los jóvenes se cansen en la escuela y ayuda a mejorar su capacidad de atención.

11. Comprueba tu tono. Puede que le resulte tentador culpar a su hijo de los problemas de comportamiento por salir con el "grupo equivocado de amigos", pero si usa un tono acusador, lo más probable es que deje de escuchar. Enfóquese en el cuidado y la preocupación, no en la ira.

12. Aprenda de otros padres. Cada estado patrocina una Organización Familiar que ofrece apoyo educativo a jóvenes con problemas de salud mental o conductual. Ofrecen numerosas herramientas, talleres y conferencias para compartir con padres y cuidadores sobre cómo defender a estos jóvenes. Encuentre una organización en su estado en http://familyorgdirectory.fmhi.usf.edu/map.cfm. Las organizaciones afiliadas a MHA también ofrecen apoyo, herramientas de apoyo y capacitación para padres y cuidadores. Busque Su MHA local aquí.

Adaptado de Banderas Rojas, “Cómo afrontar la depresión en casa”.