Me llamo Kody Green y vivo con esquizofrenia. Tengo una perspectiva única como persona que lidia con su propia salud mental y como cuidador de un ser querido que vive con trastorno esquizoafectivo. Mi primer episodio de psicosis ocurrió a los 18 años. Los años siguientes estuvieron marcados por síntomas no abordados, adicción y encarcelamiento, antes de que finalmente recibiera el diagnóstico de esquizofrenia indiferenciada a los 21 años.

Hoy, me enorgullece llevar 10 años sobrio, cumplir con mi medicación, ser creador de contenido con más de 2 millones de seguidores, autor publicado, casado y trabajar a tiempo completo. Escribí "Minds Over Meetings: A Personal Perspective on Wellness in the Workplace" para ayudar a las personas a aprender a defenderse cuando necesitan recursos o adaptaciones adicionales en el trabajo. Una parte de mi trabajo de defensa que me apasiona es arrojar luz sobre cómo es realmente trabajar mientras se vive con esquizofrenia u otras enfermedades psiquiátricas.

Ver más allá del estigma

Recibir mi diagnóstico no solo aclaró años de confusión, sino que transformó mi comprensión de mí misma y de mi futuro. Durante mucho tiempo, creí en los estereotipos que había escuchado sobre la esquizofrenia. Pensé que significaba que no podría conservar un trabajo, formar una familia ni contribuir a nada significativo. Incluso un médico me dijo que debía aceptar que nunca volvería a trabajar. Aprender a separar estas ideas erróneas de mi realidad fue uno de los pasos más importantes para recuperar el control de mi vida y mi carrera.

Tómate el tiempo para comprender tus necesidades

Lidiar con la salud mental en el ámbito laboral conlleva desafíos que no siempre son visibles desde fuera. Una de las decisiones más difíciles es si revelar un diagnóstico y cuándo hacerlo. Al principio, no tenía ni idea de cómo abordar esa conversación ni de cómo pedir apoyo para alcanzar el éxito. Me llevó tiempo comprender mis propias necesidades y confiar en que merezco apoyo. La incomprensión y el estigma a veces pueden influir en la búsqueda de nuevas oportunidades o en la percepción que se tiene del trabajo, lo que añade una presión que quienes no padecen trastornos psiquiátricos quizá nunca experimenten. Estas preocupaciones constantes —si un día difícil podría malinterpretarse o si la honestidad podría limitar el progreso— son realidades que muchos de nosotros llevamos dentro.

Con el tiempo, la experiencia me enseñó estrategias que me ayudaron a mantener tanto mi trabajo como mi salud mental. Al buscar trabajo, aprendí a buscar empleadores que valoren la salud mental y lo demuestren a través de la cultura, las políticas y la transparencia, no solo con palabras en un sitio web. Durante las entrevistas, me di cuenta de que revelar información es opcional y personal; lo más importante es saber qué entorno necesito para tener éxito.

La autodefensa es clave

Una vez empleada, la autodefensa se volvió esencial. Comprender qué adaptaciones razonables contribuyen a mi bienestar —como una comunicación más clara, un horario predecible o un espacio de trabajo más tranquilo— me permitió establecer límites y defenderme. Igualmente importante fue comprometerme con mi tratamiento y mis rutinas diarias, ser constante y apoyarme en mis redes de apoyo y cuidadores familiares cuando los necesité. Buscar espacios de trabajo inclusivos, programas de bienestar laboral y recursos comunitarios de salud mental ha sido clave para mantenerme con los pies en la tierra y empoderada.

Cómo pueden los empleadores ayudar a que todos prosperen

Los empleadores también desempeñan un papel importante en la creación de entornos donde las personas con trastornos psiquiátricos puedan prosperar. Algunos de los consejos que comparto en mi libro están dirigidos a empleadores, gerentes y RR. HH., ya que es importante que comprendan cómo adaptarse mejor a las personas que viven con enfermedades mentales. Los lugares de trabajo que priorizan la educación en salud mental y la capacitación contra el estigma pueden crear culturas donde las personas se sienten cómodas siendo ellas mismas, lo que permite que todos se sientan parte del grupo. Fomentar conversaciones abiertas y ofrecer adaptaciones flexibles no solo apoya a quienes padecen enfermedades mentales, sino que fortalece a toda la plantilla.

Un diagnóstico no te define a ti ni a tu trabajo

A cualquiera que se desenvuelva en el ámbito laboral mientras lidia con un trastorno psiquiátrico, quiero que sepa esto: Merece comprensión, estabilidad y oportunidades. Su diagnóstico no define ni disminuye sus capacidades. Con el apoyo, la concientización y la resiliencia adecuados, es posible construir una carrera profesional plena y una vida plena. Agradezco a organizaciones como Mental Health America por difundir historias como la mía y ayudar a impulsar un futuro donde todas las personas, independientemente de su diagnóstico, puedan vivir la vida por la que seguimos luchando.

Esta publicación fue patrocinada por Johnson & Johnson.


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